En el mundo hay alrededor de tres millones de hectáreas de viñedo repartidas por todo el globo, entre las latitudes 30 y 50 del hemisferio norte y sur. Actualmente, con un cambio climático cada vez más evidente, se están buscando otras localizaciones para plantar la viña y buscar nuevos vinos.

Históricamente, la vid proviene de Georgia y fue avanzando hacia el oeste de Europa. Con la llegada de la filoxera, se cambió la manera de cultivar al hacer desaparecer muchas variedades de uva; creando un nuevo mapa vinícola a escala mundial.

A pesar de las diferentes vicisitudes que ha sufrido esta industria, se han conservado diferentes maneras de elaborar el vino, únicas en el mundo.

Vinos de Burdeos. Normalmente, son vinos hechos con las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot. Son vinos potentes, con estructura, que pasan largas crianzas en barricas de roble y con mucha extracción de color.

Quizás es el estilo más seguido en todo el mundo vinícola. Vinos de Australia, Sudáfrica, Estados Unidos, Argentina, Chile o España, entre otros, han seguido fielmente este estilo.

Vinos de Borgoña. Es el estilo antagónico del vino de Burdeos. Son bebidas de poca extracción de color, donde lo que se busca es la sutileza en todo momento, madera sí, pero con poca presencia, capa baja, aromas elegantes, especiados. La variedad Pinot Noir en vinos tintos es muy complicada de elaborar, por lo que es muy difícil encontrar grandes vinos fuera de esta zona geográfica.

Champagne. Si bien es cierto que existen diferentes maneras de hacer vino espumoso, el método para elaborar el champagne es único. Dom Pérignon, además de introducir las burbujas dentro de las botellas, fue el primero en vinificar por separado el racimo blanco del negro, cosechando temprano por la mañana para preservar los aromas de la uva.

Los grandes espumosos del mundo, como el Franciacorta o el Cava, siguen la metodología de champagne. El cava lo hace con variedades autóctonas nacionales, por lo tanto es importante no compararlos, ya que están hechos con variedades diferentes y sus características organolépticas son totalmente diferentes.

Vinos blancos de Botritys. Son vinos tocados por la humedad, que hace que aparezca un hongo llamado Botritys cinerea o Podredura Noble, como se denomina habitualmente. La uva se va secando y concentrando el azúcar. Nos da unos vinos dulces espectaculares que guardan mucha acidez y no son nada empalagosos. Algunos ejemplos son Tokaji en Hungría, el Trokenbeerensualese alemán o Sauternes de Burdeos (Francia).

Eisswein. Es el famoso vino de hielo elaborado en Alemania, Austria y Canadá. Se trata de un vino dulce a partir de la congelación del grano de la uva. Son vinos con una vendimia complicada ya que se deben recoger a partir de -6 ° C de temperatura; a menos temperatura ya no se pueden recoger. Esto hace que no pueda tener una producción de forma anual constante, ya que depende mucho de la temperatura.

Oporto. Posiblemente es el vino portugués más importante y reconocido del mundo. Su manera de elaborarlo, cosechado en la montaña, haciendo la crianza en Vilanova de Gaia, fortificado con alcohol y las largas crianzas, lo hacen especial.

Madeira. Los barcos que atracaban en Madeira en su viaje hacia América cargaban el vino que se hacía en la isla, almacenándolo en la bodega de la nave, y partían rumbo al nuevo continente. Con el tiempo y, cuando estos barcos volvían, el mismo vino que había ido y vuelto, tenía unos toques diferentes, la temperatura de la despensa lo había transformado. Denominados Estufagem, están elaborados con variedades de Madeira, Sercial o Malvasia, convirtiéndose en un producto espectacular y único.

Jerez. Desde el Fino y la Manzanilla, el Velo Flor, el Amontillado, el Oloroso o Palo Cortado, Jerez produce unos vinos únicos en el mundo. Existen otros vinos en el mundo con velo flor, como puede ser el Vin Jaune de Jura. Pero el sistema de crianza de Soleras y criaderas, la salinidad de estos vinos y el “duende” de la zona, hacen que no haya nada parecido a los vinos de Jerez, aunque a veces sean los grandes vinos olvidados.

Rancios. Era tradición y, por suerte lo han sabido mantener las bodegas, aunque sea para uso casero o familiar, elaborar vinos rancios. Típicos en el arco mediterráneo –especialmente en Cataluña y Alicante- están hecho con garnachas, macabeos e incluso monastrell.

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