Cuando dos de las grandes familias del mundo del vino a nivel planetario se asocian (Benjamin Rotschild y Vega Sicilia), el resultado es Macán.
Esta palabra es como la gente de San Vicente de la Sonsierra, ya que denomina a los habitantes (macanes) de este vitivinícola pueblo. De hecho, es un utensilio que se utilizaba en tiempos remotos para trabajar la viña, lo que sería hoy en día la azada.

Este proyecto nació a principios del siglo XXI con los montes de Sierra Cantabria como telón de fondo, concretamente en los municipios de San Vicente y Labastida (Rioja). Actualmente cuenta con un centenar de hectáreas de Tempranillo, de las cuales 70 están plantadas para dar fruto a los dos vinos que se elaboran.

Han sido doce años de paciencia y esmero para conseguir la calidad suficiente para que los dos vinos puedan ver la luz: el Macán Clásico y el Macán Reserva.
Se trata de vinos de perfil bordelés, donde toda la producción de uva pasa por el mismo envejecimiento en barricas de roble francés nuevas. Al cabo de un tiempo se decide, mediante cata, que el vino ya se puede embotellar; pero si alguna partida no es de la calidad esperada para llenar las botellas del primer vino, el Macán Reserva, ésta va destinada al Macán Clásico.

Estamos seguros que la unión Benjamin Rotschild – Vega Sicilia nos va a dejar excelentes vinos y una renovada energía a una de las mejores zonas vinícolas del mundo: La Rioja.

Celebremos pues, todos los buenos amantes del vino, más allá de gustos y preferencias, esta gran unión.


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