Si al leer la etiqueta de la botella de vino que acabas de comprar, te encuentras con el mensaje “Contiene sulfitos”… ¡No te asustes! Los sulfitos se encuentran en múltiples alimentos y bebidas de forma natural. Pero… ¿Qué son? Y si son inofensivos… ¿Por qué tal advertencia en el envase?

Los sulfitos – o anhídrido sulfuroso o SO2 para los más científicos- se emplean en la industria alimentaria como antioxidantes. Desde hace miles de años, se añaden esta sales al vino para evitar la oxidación, las bacterias o el moho que pueden estropear el caldo.

¿Qué propiedades tiene?

  • Antioxidante: ayuda a preservar el aroma y el frescor del vino y de un sinfín de alimentos como galletas, verdura, pan o fruta.
  • Antioxidásico: algunas uvas, aunque pasen estrictos controles, pueden estar en mal estado. Los sulfitos inhiben ciertas enzimas de las uvas estropeadas y evitan que la bebida se vea afectada.
  • Antimicrobiano: neutralizan las levaduras y las bacterias que pueden avinagrar el caldo.

Desde el 25 de noviembre del 2005, la Unión Europea obliga a todos los vinos que superen los 10 mg/l a incluir dicho mensaje en la etiqueta antes de lanzar el producto al mercado. ¿El motivo? Esta advertencia es necesaria porque un pequeño porcentaje de la población es sensible o alérgico a los sulfitos y, así, pueden disfrutar del vino sin miedo a una reacción alérgica.

 

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