Sí, en efecto se puede “sobre airear” un vino. No existe una ciencia cierta en cuanto al tiempo exacto de oxigenación que requiere cada botella, ya que depende de factores como el tipo de vino, añada y variedad. Podríamos afirmar que un vino joven, de calidad y sólida estructura, puede soportar e incluso beneficiarse de un método de oxigenación brusco, como por ejemplo ser decantado dos veces. Por otra parte, vinos añejos con un cierto grado de fineza necesitan ser tratados con mucho más cuidado.

Mientras que el aireado puede incrementar el grado de complejidad de algunos caldos que se encuentran en su fase óptima de envejecimiento, suele suceder lo contrario en el caso de vinos más frágiles, ya que muchas de las notas delicadas que ofrecen pueden desaparecer por completo.

Según la revista británica ‘Decanter‘, algunos de los vinos que participan en los eventos organizados por la misma se decantan con horas de antelación, mientras que los más añejos y delicados se sirven justo antes de ser catados para minimizar el tiempo de contacto con el oxígeno en la copa.

Como anécdota, el mismo artículo explica como en una ‘masterclass’, el representante de Château Lafite hizo que se decantara su vino del 1988 con dos horas de antelación, mientras que el representante de Château Mouton Rothschild prefirió que su 1989 no fuera decantado. En cambio, sugirió que el vino permaneciera descorchado en la botella durante una hora antes de ser servido.

Como véis, en el mundo del vino, como todo en la vida, para gustos colores.

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